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Por Roxana Morduchowicz*

 

¿De qué manera pensar los bienes culturales (medios de comunicación, libros, películas, música, teatro, sitios web, etc.) para esta generación? Los jóvenes viven en un mundo de pantallas. Recurren a ellas para comunicarse con sus amigos, organizar una salida social, contar sobre sí mismos, hacer la tarea y para buscar información. Y todo ello, mediante prácticas simultáneas, abriendo diversas ventanas al mismo tiempo. Esta generación busca la información y el entretenimiento en pantallas. Lo quieren todo ya, al mismo tiempo, en diversos soportes y de manera gratuita.

¿Cómo llegar a ellos? Si los chicos eligen las pantallas, habrá que recurrir a ellas para proveerles lo que buscan. Será necesario, entonces, pensar en contenidos transversales, en diversos soportes, especialmente pantallas, a través de Internet, y gratis. Especialmente recurrir a las redes sociales, en las que nueve de cada diez jóvenes argentinos tiene un perfil propio y las visitan a diario.

Allí es donde están los jóvenes y allí habrá que llegar con contenidos claros, precisos, breves, atractivos, que puedan interesarles y llamar su atención. Pero además –y esta es una dimensión esencial– será necesario incluir la interactvidad, en un espacio para que los jóvenes puedan generar contenidos ellos mismos, ya sea información, entretenimiento, comentarios, producciones propias, etc. De hecho, la comunicación y la interactividad son las dos dimensiones que más valoran los adolescentes hoy. Este es posiblemente uno de los motivos por el cual la televisión –que hoy no ofrece espacios de interactividad– podría perder su lugar entre los jóvenes, frente a la computadora y el celular.

Consultarlos, preguntarles, entrevistarlos y encuestarlos regularmente para saber más sobre cómo buscan su información y qué información buscan, cómo se entretienen y qué disfrutan, cómo leen y qué leen, qué música escuchan, qué películas prefieren, cuáles son sus consumos culturales y por qué los eligen, es ciertamente la mejor manera de acercarse a ellos e identificar sus inquietudes.

Los jóvenes se definen por su particular relación con los medios, la cultura y las tecnologías. Ignorar esta dimensión no sólo amplía la brecha generacional, sino que separa a las industrias culturales del público que posiblemente más las valora: los jóvenes.

 

*Doctora en Comunicación de la Universidad de Paris, especialista en cultura juvenil. Autora del libro Los adolescentes del siglo XXI  (Fondo de Cultura Económica).